Emilio Carballido a 95 años de su nacimiento / Por: Alberto Calderón P.

Hoy recordamos a uno de los dramaturgos contemporáneos más importantes del país, que nació en la ciudad de Córdoba el 22 de mayo de 1925, y como un sencillo pero merecido homenaje lo recordamos en su reciente  onomástico. Estamos orgullosos de que un veracruzano haya dejado una huella imborrable en la historia de las letras y principalmente del teatro en México.

Su familia se instaló en el Distrito Federal cuando él apenas contaba con un año de edad, su infancia la pasó entre los barrios de La Lagunilla y Santo domingo, fue un niño muy inquieto, aficionado a la lectura desde pequeño, y no era cosa extraña  ya que en su familia la abuela, su mamá, tíos, y demás familiares eran asiduos lectores al grado que su abuela había memorizado algunos pasajes bíblicos y algunas églogas griegas que fueron las que motivaron al cordobés a inclinarse por la escritura, sus primeras incursiones las realizó haciendo pequeños cuentos a los que les agregaba imágenes de su creación, haciendo una especie de historietas. El estilo fantástico de sus creaciones se debió a la influencia que ejercieron sobre él Julio Verne y Emilio Salgari.

Posteriormente ingresó a la  facultad de derecho de la Universidad Autónoma de México, ahí conoce la magia del arte escénico e ingresa a la Facultad de Filosofía y Letras de donde se gradúa y posteriormente hace una maestría en Arte Dramático y Letras Inglesas. Durante su preparación académica fue alumno de  Rodolfo Usigli, Xavier Villaurrutia y Celestino Gorostiza. Es importante hacer mención que sus compañeros, con los que entablaría una amistad de toda la vida fueron Rosario Castellanos, Luisa Josefina Hernández y Sergio Magaña.

Se dio a conocer en las letras mexicanas muy joven, con apenas 25 años de edad, y lo hizo como parte de una anécdota muy curiosa: Salvador Novo decidió abrir la temporada de teatro de 1950 en el Palacio de Bellas Artes con “Rosalba y los llaveros”, obra de la que Carballido aún no tenía terminado el acto final cuando fue informado de que sería estrenada en el teatro más importante del país. Como era de esperarse fue un rotundo éxito que como él lo decía se le subió a la cabeza y anduvo en el ambiente de fiestas y reuniones hasta que puso un alto a ese estilo de vida.

Empezó a trabajar para la Universidad Veracruzana en el año de 1954, y de inmediato  se dedica en cuerpo y alma a escribir más de cien piezas teatrales entre guiones para cine, televisión, ensayos didácticos y crítica teatral.

En una ocasión una de sus alumnas más queridas por el dramaturgo, Sabina Berman (ganadora cuatro veces del Premio Nacional de Dramaturgia en México y el Premio Juan Ruiz de Alarcón) le preguntó en una entrevista a qué hora escribía teniendo tantas actividades académicas y culturales, después de un juego de bromas y acertijos se supo que lo hacía antes de que rayara el sol,  subía al tercer piso de su casa y escribía en unos cuadernos de contabilidad, grandes y de tapa dura. Escribía con el corazón como si dibujara, con un ritmo largo y fluido, sin complicación alguna.

La aportación de Emilio Carballido  al teatro mexicano no tiene parangón, siendo uno de los pilares del teatro moderno; siempre fue en contra de la idea de que el teatro debe ser didáctico aunque paradójicamente sus obras son un referente muy importante entre las nuevas generaciones en este sentido. Ante esto decía, cito:

 “lo único didáctico posible es dar buenas obras, hermosamente preparadas, no hay otra. Para cambiar las estructuras sociales, es mejor un mitin que una obra de teatro. No podemos escribir predispuestos a denunciar algo. Si somos personas comprometidas y tenemos preocupaciones éticas, la obra va a reflejar automáticamente lo que somos y en quién creemos, pero también nos revelará rincones desconocidos de nuestro pensamiento.”

Diez importantes premios y distinciones recibió a lo de su carrera, escribió cuarenta y cuatro obras de teatro.

 En un merecido homenaje a su persona, el Teatro del Estado ahora lleva su nombre: “Emilio Carballido”. En su natal Córdoba se realiza año con año un festival en el mes de agosto como un reconocimiento al dramaturgo veracruzano que falleció el 11 de febrero de 2008 y sus restos mortales fueron sepultados en el Mausoleo de los Veracruzanos Ilustres, en Xalapa.

xalapa2000@hotmail.com

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