VASCONCELOS Y LA EDUCACIÓN, A 100 AÑOS / Maricarmen Delfín Delgado

El 20 de junio de 1920 inicia su Cruzada contra el Analfabetismo

Exiliado en 1915 en Estados Unidos ya que Venustiano Carranza pretendió encarcelarlo por considerarlo demasiado crítico. Antes de las elecciones de 1920, se pone a las órdenes de Álvaro Obregón para apoyarlo en el Plan de Agua Prieta donde se plantea destituir de la presidencia a Carranza.  Bajo el mandato de Obregón fue designado Secretario de Instrucción Pública, sumándose a la lista de nombramientos y actividades acumulados, como: fundador del Ateneo de la Juventud, Rector de la Universidad Nacional, Doctor Honoris Causa por la misma y por la de Chile, candidato presidencial en 1929, miembro del Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua, director de la Biblioteca de México, entre otros. Propuso el escudo que actualmente representa a la UNAM y acuña la frase que la distingue: “Por mi raza hablará el espíritu”.

En su cargo en la Secretaría de Instrucción Pública inició un ambicioso proyecto educativo y cultural en el país, hizo la primera reforma educativa ya que la educación mexicana aún conservaba la forma colonial, donde el clero y las escuelas particulares proporcionaban la instrucción desde primaria hasta profesional basada en un modelo atrasado y debilitado por la lucha revolucionaria (1857-1911).

Su proyecto comprendía programas de instrucción popular, escuelas rurales, promoción del arte y la cultura por medio de la edición de libros al alcance del pueblo con obras del acervo mundial, distribuidas por todo el país convenciendo a cada profesor de ser un misionero en esta noble labor que calificó como “Misiones Culturales”. Dio inicio al programa de intercambio cultural y educativo para que estudiantes muy jóvenes y sobresalientes viajaran a países de Sudamérica y al mismo tiempo otros llegaran de aquellos países al nuestro.

El 20 de junio de 1920 inicia su Cruzada contra el Analfabetismo, con el apoyo entusiasta de los maestros, pero particularmente por las maestras, que se prolongó hasta su salida de la Secretaría en 1924. Vasconcelos expresó: “Los países en vísperas de guerra llaman al servicio público a todos los habitantes. La campaña que nos proponemos emprender es más importante que muchas guerras… El país necesita que lo eduquen para poder salvarse.”

Esta ambiciosa cruzada fue seguida puntualmente con publicaciones de Circulares en los periódicos El Universal, Excélsior y El Demócrata. En la circular No. 1  se daban a conocer los puntos medulares de dicha cruzada: crear un equipo de profesores, hombres y mujeres, que hubieran cruzado el tercer año de primaria como mínimo, inscritos en un registro controlado por la Universidad, que desearan dedicarse voluntariamente a la enseñanza de la lectura y la escritura recibiendo un diploma para acreditarlos como Profesor Numerario de Educación Elemental. Tendrían que dar clases a dos personas por lo menos, en el domicilio del maestro o algún lugar adecuado, comenzarían hablando sobre la higiene, alimentación, cuidado personal, ejercicio, etcétera. Mas adelante esta convocatoria se extendió a las señoritas que no tuvieran trabajo fuera de sus hogares, para educar a niños, hombres y mujeres. Al término de la preparación los alumnos serían examinados por los inspectores autorizados para recibir su certificado y ser candidato a algún empleo.

En la circular No. 5, el licenciado Vasconcelos informó que a cuatro meses del inicio de la campaña se habían inscrito más de 1500 profesores y 10 000 alumnos pero que era necesario esforzarse más para meditar en la realidad de México: “ reducido a la pobreza y a la ignorancia y teniendo que vivir en la competencia diaria con los países ricos e ilustrados”.

Julián Carrillo, Director de la Facultad de Música, se interesó por el plan educativo de Vasconcelos, investigó durante sus viajes al interior del país sobre qué tanto se apreciaba la ambiciosa campaña contra el analfabetismo, se percató en varios estados del poco interés de la población hacia este valioso proyecto, reinaba un desinterés popular. Entonces propuso a Vasconcelos enviar una serie de comunicados a los principales diarios de México para hacer propaganda y reforzar la campaña, comisionar a un habitante por manzana de las ciudades, villas y pueblos como Director de dicha manzana y así poder elegir a los profesores honorarios, extender los reconocimientos universitarios a cada director, finalmente al lograr el éxito de la cruzada, levantar una bandera blanca como señal del gran logro. Además, fomentar el sentimiento nacionalista.

Vasconcelos aceptó y se puso en marcha lo propuesto, Carrillo ya con el permiso, lanzó una convocatoria para obras que hablaran sobre México y sus costumbres, historia antigua y mitología, escritos como libreto para ópera. La celebración de los 110 años de la Independencia fue el marco que se aprovechó para alentar el espíritu nacionalista con un acto de Jura de Bandera que no se había hecho desde 1910, con 15,000 niños el 14 de septiembre de 1920 se cantó el Himno Nacional acompañados por tres bandas compuestas por 600 ejecutantes, dirigido por el propio Julián Carrillo. El texto del Juramento a la Bandera fue emotivo y con un significado de compromiso nacional:

¡Bandera! ¡Bandera tricolor! ¡Bandera de México! Te ofrecemos con toda el alma procurar la unión y concordia entre nuestros hermanos los mexicanos, luchar hasta destruir el analfabetismo y siempre estar unidos en torno tuyo, como símbolo que eres de la patria, para que México obtenga perpetuamente la libertad y la victoria.

La letra de este juramento lleva implícitas las dos preocupaciones principales de José Vasconcelos: la unidad e identidad nacional y la ardua lucha contra el analfabetismo; esta lucha sin descanso y su compromiso con la nación lo llevó a fundar el Instituto Etnográfico Indígena apoyado por la Universidad, para fomentar las artes indígenas y motivar a los creadores a servir con su trabajo y conocimientos a las industrias nacionales.

Un año después Vasconcelos informó que en vista de las alarmantes condiciones de la educación en el país y reconociendo que el número de analfabetos crecía en vez de disminuir, decidía dar un vigoroso impulso a la campaña contra la ignorancia existente. Se instalaron escuelas rudimentarias en zonas urbanas y rurales, por la falta de edificios se contrató la instalación de 500 tiendas de campaña para colocarlas en plazas, jardines y barrios populares; se habilitarían con mobiliario y luz, para poder recibir a todo el que quisiera aprender a leer y escribir. Con tres turnos, uno en la mañana, otro en la tarde y el último e la noche; el curso duraría tres meses, el alumno que tuviera buena asistencia, puntualidad y aprovechamiento recibiría su diploma de acreditación.

El licenciado Vasconcelos, elogió el trabajo de todos los maestros pero especialmente a la profesora Eulalia Guzmán, directora del Departamento de desanalfabetización, por su motivación a trabajar por una emergencia patriótica, como en vísperas de guerra o frente a una calamidad como la peste. Peste es la ignorancia que enferma el alma de las masas.

Imagen: Internet, tomada de Reporte Índigo

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